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“En Estonia, la cultura es un símbolo de identidad como país”

Iñaki Sandoval es pianista de jazz y director de la Academia de Cultura de la Universidad de Tartu

Iñaki Sandoval

Iñaki Sandoval, pamplonés de 43 años, es uno de los pianistas de jazz más destacados e internacionales de la escena musical española. Tras formarse en Barcelona, continuó estudios en Estados Unidos, en el Berklee College of Music de Boston, y en la Universidad de Nevada, en Las Vegas. Desde hace un par de años reside en Estonia, en la ciudad de Viljandi, donde dirige la Academia de Cultura, perteneciente a la Universidad de Tartu. Tiene además su propio sello discográfico 'Bebyne Records'. Ha recorrido el mundo con su música y ha publicado varios discos.

¿Cómo surgió la vocación musical y como se dio su camino hacia el piano y el jazz?
Supongo que el amor y pasión por la música ha crecido conmigo desde niño. Del mismo modo empecé a tocar el piano, ya que es el instrumento que mejor aúna todos los elementos de la música, como un medio de expresión total. El jazz llegó un poco más tarde, ya que mi formación inicial fue en la música clásica, la única modalidad que se podía estudiar en los conservatorios en aquella época, y nació de un deseo expresivo interior. Tiene que ver mucho con la manera de ser de cada uno, de relacionarse con los demás, y de entender la vida.

¿Antes de llegar a Estonia cuál fue tu carrera?
Después de terminar mis estudios en Estados Unidos, regresé a Barcelona. Debido a una combinación de suerte y estar en el lugar adecuado, ya que los estudios superiores de jazz acababan de ser acreditados a nivel universitario, tuve la oportunidad de fundar el departamento de jazz y música moderna en el Conservatorio del Liceu, donde había estudiado anteriormente. Desempeñé la dirección del departamento desde 2003 hasta 2015, antes de venir a Estonia. En la parte artística, en 2004 grabé mi primer disco, al que siguieron tres más, publicados en mi propio sello discográfico, Bebyne Records, que fundé en 2009. Procuro siempre llevar en paralelo mis ocupaciones administrativas, artísticas y pedagógicas, que me dan un buen equilibrio creativo y personal.

¿Por qué y cómo llegó a Estonia?
Mi trabajo como director de la Universidad de Tartu - Viljandi Culture Academy comenzó en agosto de 2015. A la plaza se accedía por oposición, dada la importancia de la academia en la vida cultural y educativa de Estonia. Tengo un mandato de cinco años, con opción a otros cinco. También ejerzo como profesor de música de jazz. Me cautivó el proyecto. En Estonia, la cultura es un símbolo de identidad como país, frente a las continuas ocupaciones y usurpaciones por parte de otros países. La última, la etapa soviética, que desvalijó el país por completo. Así que la cultura ha sido siempre lo que ha mantenido vivo el espíritu del pueblo estonio, mediante la defensa de los valores tradicionales de la cultura y su importante presencia social en la vida cotidiana.

¿Los países del Este tienen una cultura de música clásica que no existe en España?
La mayoría de países europeos tienen un respeto y valoración de la cultura más activa que en España, por desgracia. Solo hay que tomar por ejemplo el papel de la música en nuestros planes de enseñanza. En Estonia, la enseñanza es gratuita, a todos los niveles educativos. Y la música es un elemento importante en todos ellos. En España, la música, y la cultura en general, son tomadas simplemente como algo accesorio. Muchos de los problemas actuales en el mundo, como emigración, terrorismo, fanatismo religioso, autoritarismo, no serían tales si la educación y la cultura tuvieran una presencia real en nuestras comunidades.

¿Cuáles son sus planes a largo plazo, tiene previsto regresar a España?
En 2018 tengo previsto publicar tres discos de música para piano solo, que integran la “trilogía estonia”, y un CD/DVD con un concierto en directo en Tallinn. De momento estoy muy contento en Estonia, pero en algún momento me gustaría regresar a España e intentar contribuir en la medida de mis capacidades a desarrollar la educación y la cultura. Estoy convencido de que es la manera más directa y eficaz de construir una sociedad más avanzada, justa e integradora. Es mi misión personal en la vida.

Iñaki Sandoval

¿Existe un buen nivel en España en el jazz y en cuanto a pianistas?
El nivel del jazz en España es excelente. Aunque de corta historia, el plantel de músicos españoles de los últimos 25 años está al nivel de las mejores escuelas internacionales, y la educación superior tiene mucho que ver con esta evolución desde 2003. Los estudios de jazz se están normalizando poco a poco en los conservatorios, al mismo nivel que los de música clásica, pero todavía son pocos los centros que ofrecen esta disciplina. Es un proceso largo, que exige apoyo también desde las instituciones y desde la industria, ya que la cultura solo es tomada en serio en términos de generación de capital. La generación de jóvenes músicos de jazz españoles viene con mucho talento e imaginación. Es nuestra responsabilidad apoyar que puedan realizar sus carreras en España, o se marcharán a otros países donde puedan vivir dignamente de la música.

¿Por qué muchos talentos españoles se van al extranjero?
No hay sitios para trabajar, y los jóvenes deciden salir fuera, antes que renunciar a su vocación. Es una consecuencia clara de la falta de demanda cultural por parte de la sociedad. No sólo hay que culpar a las instituciones, que indudablemente tienen un papel vital en el desarrollo del tejido educativo y cultural, pero también a la sociedad que consume.

¿Cómo ven los estonios a los españoles y cómo son los estonios?
Un día estuve dando una charla a los estudiantes de secundaria, de 15 y 16 años, y les pregunté por esta cuestión. Sol, toros y Enrique Iglesias fueron los temas más nombrados. También es verdad, que si vamos a un instituto en España y hacemos la misma pregunta acerca de los estonios, es probable que no sepamos ni dónde está Estonia en el mapa.

¿Cómo es su vida en Estonia?
Aunque los estonios tienen fama de cerrados, me han aceptado e incluido muy abiertamente. Aun así, tanto el clima como el modo de vida, si lo comparamos con el nuestro en España, hacen que no sea fácil al principio. Pero todo depende de lo que uno le pida a la vida. El invierno es muy duro, pero no por frío, que lo es, sino por largo y oscuro. La ausencia de luz es lo que más echo de menos, el sol y la alegría.

¿Cuál es su sueño en el mundo de la música?
Mi sueño es poder emocionar a la gente que escucha mi música, bien en los discos o en conciertos. Un concierto es un momento muy especial en el que te dejas la vida, o mejor dicho, vives la vida, donde la energía del público se comparte, y la música ejerce de facilitador, de medio para comunicarnos espiritualmente. Cada concierto es un momento único e irrepetible.

Texto: Pablo San Román.
Fotos: Maritta Anton
 

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