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Acogida e integración de refugiados

En los últimos treinta años el Estado español ha configurado un sistema eficiente de integración de inmigrantes y refugiados

Centro de acogida a refugiados

Los Centros de Acogida de Refugiados cumplieron treinta años en 2017

A finales de los años ochenta se pusieron en marcha los cuatro Centros de Acogida de Refugiados (CAR) en Madrid (Vallecas y Alcobendas), Sevilla y Mislata (Valencia), todos ellos de titularidad pública y que suponían cerca de 400 plazas destinadas a solicitantes de asilo. En 1995 se reconoce formalmente, que en base al artículo 2º.2 de la ley 5/1984 Reguladora del derecho de asilo y de la Condición de Refugiado, los refugiados que careciesen de empleo y medios económicos, podrían beneficiarse de los programas generales o específicos que se establezcan con la finalidad de facilitar su integración en España. La partida económica destinada a la protección de las personas refugiadas y solicitantes de asilo se aprueba anualmente en los Presupuestos Generales del Estado.

En los años 90, se firma un convenio de colaboración del entonces Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, actualmente Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social , con tres ONG: Cruz Roja, CEAR y ACCEM, para la atención integral (social, jurídica y sanitaria) de los solicitantes de asilo y refugiados.

El Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social , tiene a su cargo la atención de las obligaciones estatales en las áreas del bienestar social, entre ellas los programas de protección social destinados a los solicitantes de asilo, refugiados y desplazados. Para atender estas necesidades, subvenciona determinados programas cuya finalidad es contribuir al proceso de integración de los refugiados en España.

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La formación ocupacional mejora la empleabilidad de los refugiados

La responsabilidad de estos programas de protección social para solicitantes de asilo y refugiados es competencia del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social desde julio de 2004, tras la reordenación de dicho Ministerio, su gestión corresponde a la actual subdirección general de Integración de los Inmigrantes que, desarrolla y gestiona los programas sociales para los solicitantes de asilo y los refugiados y, a través de convenios anuales, encarga algunos de dichos programas a organizaciones no gubernamentales.

Actualmente, el sistema de acogida e integración tiene por objeto facilitar el proceso de integración de las personas solicitantes de asilo y refugiadas, proporcionándoles herramientas de autonomía para hacer frente al ejercicio de sus derechos como ciudadanos.

Una de las características principales del sistema de acogida es que tiene un carácter de gestión mixta. Está conformado por una red de centros de acogida titularidad pública, Centros de Acogida a Refugiados (CAR) y Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), y por dispositivos y programas de atención a solicitantes y beneficiarios de protección internacional gestionados por entidades sin fin de lucro especializadas, subvencionadas con este fin por la dirección general de Migraciones del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

Las subvenciones concedidas a las ONG para la acogida y la integración de quienes conforman estos colectivos están financiadas con fondos que provienen de los Presupuestos Generales del Estado para la Secretaría General de Inmigración y Emigración, recibiendo cofinanciación, en algunos programas, del Fondo Europeo de Refugiados, del Fondo Social Europeo y del Fondo de Asilo, Migración e Integración.

Las entrevistas personales con los refugiados son un paso capital

Las entrevistas personales con los refugiados son un paso capital

El Sistema Nacional de Acogida

Los beneficiarios de este Sistema Nacional de Acogida son personas solicitantes o beneficiarias de protección internacional, personas cuya solicitud de protección internacional ha sido aceptada por España para ser examinada, en virtud del reglamento de la Unión Europea 604/2013, personas cuya solicitud de protección internacional ha sido aceptada por algún Estado miembro para ser examinada, en virtud del reglamento europeo anteriormente citado, personas beneficiarias de protección temporal, según lo establecido en el artículo 20 del reglamento sobre régimen de protección temporal en caso de afluencia masiva de personas desplazadas, personas solicitantes del estatuto de apátrida en España o tener reconocido el estatuto de apátrida, según el Real Decreto 865/2001, personas inmigrantes en situación de vulnerabilidad y/o en riesgo de exclusión social.

Los centros suelen tener un planta dedicada a familias

Los centros suelen tener un planta dedicada a familias

Además de pertenecer a alguno de estos perfiles, las personas que acceden al programa de acogida deben carecer de recursos económicos para atender sus necesidades y las de su familia, no haber sido beneficiario del programa con anterioridad y no haber causado baja obligatoria en ningún otro programa o servicio financiado por la Dirección General de Migración.

La Secretaría General de Inmigración y Emigración (SGIE), cuenta con una red estatal de acogida, que engloba:
Los Centros de Migraciones dependientes de la dirección general de Migraciones (DGM) que incluyen los CAR (Centros de Acogida a Refugiados), destinados a solicitantes y beneficiarios de protección internacional, solicitantes y beneficiarios del estatuto de apátrida en España.

- Los CETI (Centros de Estancia Temporal a Inmigrantes) de Ceuta y Melilla, destinados tanto al colectivo citado anteriormente como a inmigrantes que acceden de forma irregular a estas ciudades autónomas.
- Dispositivos de acogida, subvencionados por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y gestionados por ONGs, destinados al mismo colectivo.

El número de plazas del sistema de acogida español asciende a 8.010 plazas presupuestadas en 2017 de las cuales 416 están gestionadas directamente por el MEYSS en los cuatro CAR. Los CETI de Ceuta y Melilla tienen una capacidad entre ambos de unas 1.000 plazas, aunque están habitualmente sobreocupados. El resto están gestionadas por las ONG en diferentes modalidades de dispositivos: centros de acogida y pisos de acogida.

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La alimentación es un factor esencial de integración

Itinerario de integración

La herramienta de trabajo en el programa de acogida es el itinerario de integración entendido como un proceso gradual encaminado a lograr la integración de la persona y su plena autonomía en la sociedad de acogida.

En función del grado de autonomía adquirido, el itinerario de integración establecido consta de las siguientes fases:
La primera etapa o fase de acogida pretende cubrir las necesidades básicas del beneficiario a través de los dispositivos de acogida, que están dotados con personal técnico especializado así como servicios de intervención psicológica, interpretación y traducción y asesoramiento legal, que complementan el trabajo que se realiza en el centro.

La segunda fase, o fase de integración se inicia cuando las personas salen del dispositivo de acogida y requieren seguir recibiendo apoyo. Para ello se define un itinerario de acompañamiento, destinado a promover su autonomía e independencia. Esta fase se llevará a cabo fundamentalmente a través de los servicios de ayudas económicas y de intervención social y en todo caso en la misma provincia donde se ha iniciado el itinerario.

El itinerario podrá completarse con una tercera fase o fase de autonomía, en la que el beneficiario puede necesitar asistencia o apoyo eventual o esporádico en determinadas áreas.

La duración de las fases viene determinada por el perfil de vulnerabilidad de las personas, estableciéndose como norma general, dos posibilidades:
1. El itinerario general pensado para personas que no presentan especial vulnerabilidad, el itinerario completo será de 18 meses a razón de 6 meses en la fase de acogida, 6 meses en la fase de integración y 6 meses en la fase de autonomía.

2. El itinerario para personas con especial vulnerabilidad presenta una duración máxima de 24 meses divididos en 9 meses de acogida, 11 meses de integración y 4 meses en fase de autonomía.

Florentina Salvador, directora del CAR de Alcobendas (Madrid)

Florentina Salvador, directora del CAR de Alcobendas (Madrid)

Florentina Salvador: "Los refugiados son gente valiente"

Florentina Salvador es la directora del Centro de Acogida de Refugiados de Alcobendas donde llegó como psicóloga “hace ya muchos años”. Hablando con ella se advierte enseguida que es una entusiasta y muy orgullosa de su trabajo, del centro y del equipo que trabaja a sus órdenes.

“Nuestro centro es el más pequeño de los cuatro que dependen de la subdirección general de Integración de los Inmigrantes, -explica a Carta de España- cuenta con ochenta plazas y a menudo estamos sobreocupados”.

En cuanto a la nacionalidad de los residentes “ahora la mayoría son procedentes de Venezuela, Siria y Ucrania, aunque hay también procedentes del África subsahariana: Gambia, Senegal, República Centroafricana, Congo, etc” precisa.

Los refugiados comienzan la primera fase de su estancia con entrevistas con los diferentes técnicos de la institución: “tenemos una psicóloga, dos trabajadoras sociales y personal especializado”. Lo fundamental al principio es el aprendizaje del español cuando no lo hablan. “Para ello reciben clases de español, con apoyo de talleres de conversación” apunta Florentina Salvador.

En cuanto a su estancia: “se les explica el régimen interno del Centro, la utilización de los recursos y las instalaciones y las normas de convivencia”. “Abundan los grupos familiares y tenemos una planta entera dedicada a las familias, donde está también la ludoteca para los niños”

El objetivo es la integración en la sociedad española y pasa por una capacitación para encontrar un trabajo, una formación ocupacional que mejore su empleabilidad.
“Por lo general –dice Florentina Salvador- se adaptan bien, hay pocos conflictos. Uno de los vectores para la adaptación es la comida, que trata de ceñirse a sus costumbres: les gusta mucho el pollo y el arroz, también la pasta y las patatas menos el pescado y el marisco, hay que tener cuenta que algunos de ellos no han comido pescado nunca. También se respetan las prevenciones de los musulmanes con el cerdo, así como las intolerancias y alergias a algunos alimentos”.

Florentina destaca la imbricación del Centro con la ciudad de Alcobendas: “tenemos ya un antiguo convenio con el ayuntamiento y la implicación del municipio es absoluta, siempre están dispuestos a colaborar y a facilitar nuestro trabajo. Todos los años, el último viernes de junio, celebramos una fiesta que llamamos fiesta del Arco Iris, por la variada procedencia de nuestros residentes, en la que se plasman los resultados del trabajo que realizan.”

“Si tuviera que definir a los refugiados, procedentes de países y culturas lejanas, que huyen de situaciones dramáticas y catastróficas y que se esfuerzan por empezar una nueva vida –concluye Florentina- es que son gente valiente.

 

Santiago García, director del CAR de Vallecas (Madrid)

Santiago García, director del CAR de Vallecas (Madrid)

Santiago García: “Sin autonomía no hay integración” 

“La ocupación actual es prácticamente del cien por cien y la media de 2017 ha sido de más de un 86 %” dice Santiago García, director del Centro de Acogida de Refugiados de Vallecas en Madrid. Los residentes por nacionalidades repiten el patrón del CAR de Alcobendas: un 27,3 % proceden de Venezuela, un 17,7 % de Ucrania y un 8,7 % de Siria. Este patrón de nacionalidad se repite también en las plazas que gestionan las ONG, habida cuenta de los recientes conflictos de inseguridad y guerra en esos países.

“La integración pasa porque sean autónomos, que tengan unos ingresos y para ello tiene que tener un empleo y para tener un empleo necesitan una formación ocupacional que mejore su empleabilidad y antes que eso hablar castellano porque si no no podrán hacer esa formación” apunta Santiago García.

“Los hispanohablantes –prosigue Santiago García- parten con cierta ventaja y los que no hablan español los hay que se toman con mucho interés las clases y van muy rápido y los hay que tienen problemas, hay que tener en cuenta que son gente con dificultades especiales por problemas psicológicos o médicos, hay mucha variedad de casos”

El objetivo es que cuando salgan del Centro tengan más fácil o más cerca una autonomía, porque si no hay autonomía no hay integración. “En la mayoría de los casos no asistimos a ese momento –precisa García- porque lo más habitual es que salgan de aquí a los seis meses y en ese tiempo si vienen con otro idioma materno es muy difícil que de tiempo a todo: a empaparse del idioma, que son mínimo dos meses, a la formación ocupacional…”
También en el Centro de Vallecas se reproduce el patrón de grupos familiares: “Tenemos una planta dedicada a familias y otra a hombres solos –apunta Santiago García- si hubiese más mujeres –que no es el caso- tendríamos una planta para hombres y otra para mujeres. “Y tenemos un montón de niños de todas la edades”. 

Texto. Carlos Piera
Fotos: Tony Magán

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