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Alfonso de Borbón y Battenberg, el príncipe doliente

Nacido para reinar, su vida fue el deambular por medio mundo de un hombre que pasó media vida enfermo en cama y siete años exiliado

Foto de joven

Alfonso de Borbón y Battenberg, primogénito del rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia, fue Príncipe de Asturias desde su nacimiento. Su figura ha emergido de la historia de los olvidados al aparecer como personaje secundario en la exitosa novela “Las hijas del capitán” de María Dueñas.

La historia de Alfonso de Borbón es un cumulo incesante de desgracias en sus pocos años de vida. Nació en Palacio Real de Madrid en 1907 y su nacimiento fue anunciado por el izado de la bandera y veintiuna salvas de cañón. Pero el príncipe Alfonso sufría de hemofilia, transmitida por su madre. Una enfermedad que impide la coagulación de la sangre y que afectó a varias casa reales europeas. Debido a ello tuvo una salud muy frágil durante toda su vida además de una formación insuficiente y dificultades para desarrollar las funciones públicas como heredero de la Corona a causa de las crisis generadas por su enfermedad.

Alfonso de Borbón y Battenberg a la edad de cinco años

Alfonso de Borbón y Battenberg a la edad de cinco años

Con el advenimiento de la República, en abril de 1931, el príncipe Alfonso, de 23 años sale con su madre y hermanos hacia Francia, mientras el rey sale por Cartagena en barco y desembarca en Marsella. Su hijo mayor, aquejado de una de sus crisis, fue sacado del Palacio en camilla y sufrió un tortuoso viaje hasta París.

Con la familia real repartida por Europa, Alfonso XIII y Victoria Eugenia virtualmente separados, Alfonso, reponiéndose de sus males en una cínica suiza, conoce y se enamora de Edelmira Sampedro, hija de una familia de potentados cubanos de origen español. El rey se opone al matrimonio ferozmente y obliga al Príncipe de Asturias a renunciar a sus derechos sucesorios. Se le concede el título de Conde de Covadonga.

Con Edelmira Sampedro

Con Edelmira Sampedro

Alfonso y Edelmira se casan en Lausana en 1933 y pasan bastante tiempo en Cuba y Estados Unidos. A Edelmira, la familia de su marido le llamaba despectivamente “La Puchunga”. El matrimonio fue turbulento, él era impotente tras una intervención urológica y la relación de Edelmira con el enfermero y secretario de Alfonso, Gottfried Schweizer, contratado por Alfonso XIII, es tormentosa. El matrimonio finaliza con un divorcio en 1937, duró apenas cuatro años.

El Conde de Covadonga, apuesto y simpático pero gravemente enfermo, aún se casó otra vez con Mª Esther Rocafort, una espectacular cubana. El matrimonio apenas duró dos meses. Alfonso se instaló en Florida viviendo de la asignación de su padre el rey.

Alfonso XIII y Victoria Eugenia en un retrato oficial

Alfonso XIII y Victoria Eugenia en un retrato oficial

Unos años antes, en 1934, el hermano menor de Alfonso, Gonzalo, también hemofílico, sufrió un accidente en Austria cuando viajaba en coche con su hermana Beatriz, ambos salieron ilesos pero la colisión provocó a Gonzalo una hemorragia interna de la que falleció.

Fue como una premonición puesto que en septiembre de 1938 –hace ahora ochenta años- Alfonso de Borbón y Battenberg, Conde de Covadonga, sufre un accidente automovilístico cuando viajaba con una amiga. No hubo daños iniciales, pero como a su hermano Gonzalo una hemorragia interna le causó la muerte posteriormente.
Fue enterrado en Miami y muchos años después, en 1985, el rey Juan Carlos, su sobrino, ordenó el traslado de los restos de su tío al Monasterio del Escorial, a la despedida de los restos acudió la primera esposa de Alfonso, Edelmira Sampedro, que falleció en Coral Gables (Florida) en 1994.

Carlos Piera 

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