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500 años de La Habana

Nada ha podido con ella: ni los huracanes, ni los derrumbes, ni los exilios, ni las revoluciones, ni las crisis, ni los embargos...

Grabado de La Habana en el siglo XIX

En el otoño de 1519, cuando Magallanes y Elcano surcaban el Atlántico en busca de las especias de las Molucas, se funda en la isla de Cuba la villa de San Cristóbal de La Habana, o eso dice la tradición y los historiadores oficiales. Otros plantean dudas razonables aunque con poco soporte documental.

La historia oficial cuenta que todo comenzó el 16 de noviembre de 1519 en una esquina de la bahía: allí -dicen- se celebró la primera misa y los pobladores se reunieron entre el lodo de noviembre junto a un árbol, una ceiba, a celebrar la primera misa y el primer cabildo, la junta que traería orden, leyes y autoridad a la nueva villa.

Dick Cluster, autor junto a Rafael Hernández de “La Historia de La Habana” (2006,) dice que “nadie sabe a ciencia cierta cuándo ocurrió la fundación de la ciudad, pero se cree que entre 1514 y 1515 ya existía un asentamiento en el sur de su ubicación actual”. "La posición original de la ciudad tampoco se conoce, no se ha encontrado ningún vestigio histórico que dé cuenta de eso", señala. De acuerdo con el experto, muchos historiadores coinciden en que la fecha de la fundación original habría sido un 25 de julio, cuando la Iglesia católica celebraba la fiesta de San Cristóbal. "Era un tradición que los lugares que fundaban los españoles tomaran el nombre del santo que se celebraba ese día y se sabe que en un inicio el nombre de la villa fue San Cristóbal" señala el historiador

El investigador Ignacio Suárez, del Instituto de Historia de Cuba, explica que “lo inhóspito del lugar, lleno de pantanos y mosquitos, llevó a los primeros pobladores a abandonar el sitio en busca de mejores aires, ríos y suelos. Cuando los españoles colonizaban, buscaban los mejores lugares para fijar ahí los asentamientos. La búsqueda de agua, de madera, de recursos naturales y mejores puertos fue seguramente lo que llevó a desplazar la ciudad hacia el norte", afirma.

Según creen los historiadores, el asentamiento del sur fue abandonado progresivamente y La Habana se desplazó hacia un punto cerca del río Casiguaguas (actualmente, Almendares), en el otro extremo de la isla. "Se desconoce así mismo la fecha de este desplazamiento, porque de hecho parece que en algún momento coincidieron las dos Habanas, y el traslado de la población del sur hacia el norte no fue una mudada organizada, sino un sucesivo flujo de moradores", señala el historiador Ciro Bianchi Ross.

La Habana se movió hacia el norte desde su ubicación inicial en busca de mejores condiciones y recursos. De acuerdo con el historiador, fue en ese momento cuando, al parecer, la villa de San Cristóbal se ganó un apellido por el que luego se haría más conocida."Solo cuando queda establecida en la costa norte, en tierras del cacique Habaguanex, es que comienza a llamarse, tal vez para diferenciarla de la otra del sur, San Cristóbal de La Habana", agrega.

Para los 500 años de la fundación de la capital de Cuba se han organizado fiestas y conciertos, discursos y visitas oficiales. De hecho, hasta los reyes de España cruzaron el Atlántico para festejar a la ciudad que en otros tiempos fue la joya de su imperio, la puerta de entrada al "Nuevo Mundo". Felipe VI ha sido el primer rey de España en visitar oficialmente la isla y eso que Cuba había sido cuatro siglos española.

La Habana no fue la primera

Pero La Habana no fue la primera fundación española en Cuba antes estuvieron Baracoa (1511), Bayamo (1513), Trinidad (1514), Sancti Spiritus (1514), San Juan de los Remedios (1514) y Santiago de Cuba (1515). Tras un par de traslados de la costa sur a la norte se estableció definitivamente La Habana en la costa norte en 1519. Todo ello bajo el mando del Adelantado y Gobernador de Cuba, Diego Velázquez de Cuéllar, que falleció en Santiago en 1524

La conquista de México a partir de 1519 hizo que La Habana se convirtiera en una posición estratégica para el trasiego de mercancías entre España y sus nuevas colonias. A partir de entonces, la villa comenzó a crecer al ritmo de las flotas y se convirtió en el núcleo del comercio entre Europa y América.

Menos de un siglo después de su fundación, el gobernador general de la isla decidió mudar su residencia allí: San Cristóbal de La Habana recibió el título ciudad y desplazó a Santiago como capital de Cuba.

La Habana se consagra en los siglos XVII y XVIII como la puerta de América para muchos europeos. Las plantaciones de caña y tabaco empiezan a superar a la industria del cuero y la minería de cobre. Es la época del incremento de la llegada de esclavos africanos para el trabajo en la caña de azúcar. Cuba ya es una sociedad muy mestiza y se perpetúa la figura del criollo.

En el siglo XVIII el desarrollo del cultivo de la hoja del tabaco será rápidamente objeto de medidas económicas por parte de la corona, debido al alto precio que llegó alcanzar el mismo en el mercado europeo. En 1717 el decreto del Estanco del Tabaco y la creación de la Real Compañía de Comercio de La Habana en 1740 incrementan notablemente el carácter monopolizador de la Corona. Se produce un fortalecimiento de la autoridad de los gobernadores frente a los cabildos locales y se suceden los conflictos de los cultivadores de tabaco con los representantes de la corona.

En 1754, el entonces gobernador de la isla, Francisco Cagigal de la Vega, mandó a erigir una columna cerca de la primera gran construcción militar de la época, el Castillo de la Fuerza, en la que se leía que aquel había sido el sitio donde había comenzado todo.

El 1762 los ingleses –en el escenario de la Guerra de los Siete Años- ocupan Cuba durante once meses. Ocupación que termina en julio de 1763 cuando Inglaterra y España intercambian Cuba por posesiones españolas en la Florida.

La política del despotismo ilustrado posibilitó que la economía de Cuba evolucionara al suprimirse el monopolio comercial, autorizándose el comercio con varios puertos españoles y la apertura de nuevos puertos cubanos. Muchas de estas reformas fueron incluidas en el Reglamento para el comercio libre de España a Indias dictado en 1778 por Carlos III, en el que se reunieron y ampliaron las medidas favorables al comercio colonial que venían ensayándose en Cuba desde 1765.

En el siglo XIX, en 1828, otro gobernador, Francisco Dionisio Vives construyó el Templete, que es un edificio que recuerda esa tradición de que allí se fundó La Habana. Dada la falta de documentos históricos sobre la fundación de la ciudad, la columna se convirtió para algunos en una de las pruebas más antiguas de los orígenes de La Habana.

De la independencia a la revolución

En poco más de sesenta años se conformó la Cuba actual con el epicentro histórico y natural que ha sido La Habana. Entre 1898 con la derrota española y 1959 con la entrada de Castro en La Habana la isla ha estado siempre vigilada por los Estados Unidos. Tras la retirada española quedaron muchos cubanos con ascendencia española y empezaron a llegar muchos españoles con la esperanza de “hacer las Américas” sobre todo, gallegos, canarios y asturianos.

Estos compatriotas se repartieron por toda la isla, pero en La Habana se agruparon por procedencia geográfica; Casablanca, un barrio de tradición pesquera, resultó el hogar de muchos pescadores gallegos, quienes se asentaban para seguir realizando el empleo que conocían. En esta zona estaba también el campamento Triscornia, que funcionó desde 1900 a 1959, como centro de cuarentena para los recién llegados que no tenían dinero, carta de trabajo o estaban enfermos.

En La Habana se conformaron sus diferentes barrios con una fuerte presencia de diferentes colectividades españolas que contribuyeron a su desarrollo urbanístico. Luyanó, Santos Suárez y Cerro son ejemplos del asentamiento residencial, comercial y de casas de salud creadas por colectividades gallegas, asturianas, canarias, castellanas y baleares.

En los años veinte del siglo XX había muchos españoles en Cuba y el gobierno cubano surgido del golpe militar de 1933, encabezado por Fulgencio Batista, dicta las leyes de nacionalización del trabajo por las cuales los extranjeros que adoptaran la ciudadanía cubana, amparados por estas leyes, podrían mantener su puesto de trabajo como si fuesen nativos.

Las dificultades que provocó el bloqueo estadounidense tras la Revolución dirigieron el esfuerzo inversor público hacia problemas más urgentes que la conservación de una ciudad con más de cuatrocientos años de historia.

Con el repunte de un turismo más masivo en las últimas décadas, destaca el importante papel jugado por la Oficina del Historiador de La Habana, dirigida por el emprendedor Eusebio Leal, en la restauración de la Habana Vieja, del Malecón y otros monumentos catalogados.

C.P.

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